El 1 de marzo de 1965, la Speedmaster fue elegida para equipar a los astronautas de la NASA, convirtiéndose en el único reloj que superó con éxito las rigurosas pruebas del programa espacial estadounidense. Sesenta años después, Swatch celebra este hito a su manera.
Inicialmente había seis modelos, luego se redujo a tres y, al final, quedó uno solo. Swatch recuerda esta evolución con originalidad en sus escaparates: en una pequeña vitrina marcada con “1965” se exhiben tres relojes – en el centro, la nueva MoonSwatch 1965; a la izquierda, una réplica de la Longines Wittnauer 235T; y a la derecha, una réplica en biocerámica de la Rolex referencia 6238, cuyo dial lleva de forma discreta una “X” en lugar del emblema tradicional de la corona. Estas piezas, destinadas a convertirse en verdaderos objetos de colección y que no serán comercializadas, saldrán de la vitrina en un futuro exclusivo.
Esta audaz estrategia rememora que, en 1965, solo el reloj destinado a ser la MoonWatch logró superar con éxito los exigentes tests de la NASA. En el desarrollo del programa espacial estadounidense era fundamental contar con un cronómetro fiable, preciso, legible y de fácil uso para las misiones en el espacio, con el objetivo de equipar todos los vuelos tripulados en la carrera por conquistar la Luna.



