El Istmo de Tehuantepec ha dado a México algunas de sus voces más hermosas. De los compositores de ayer a los intérpretes de hoy, estos artistas tienen algo en común: cantan el alma del pueblo zapoteco, a menudo en su propia lengua. Retratos de algunas de las grandes voces del Istmo.
En el Istmo, la música no está reservada a los escenarios: vive en las fiestas, las velas y los mercados. Pero detrás de los sones y los boleros que todos tararean, hay mujeres y hombres que han consagrado su vida a esta música. Aquí van algunos.
Cada gran voz del Istmo es una guardiana: de la lengua, de la memoria y del orgullo de un pueblo.
Jesús «Chu» Rasgado, el patriarca
Imposible hablar de la música del Istmo sin empezar por él. Nacido en 1907 en Ixtaltepec, en la región zapoteca, Jesús Rasgado — a quien todos llaman cariñosamente «Chu» — es considerado uno de los más grandes compositores istmeños. A él se debe, entre otras, el célebre bolero «Naila», convertido en un clásico que se canta de generación en generación. Sus melodías, cargadas de romanticismo y nostalgia, sentaron las bases de un repertorio que aún hoy se canta, mucho más allá del Istmo.
Feliciano Carrasco, la lengua en bandolera
Cambio de época, pero la misma pasión. Nacido en Juchitán en 1972, Feliciano Carrasco es un cantautor que ha hecho del zapoteco el corazón de su arte. Desde los 14 años, comenzó a escribir e interpretar canciones en su lengua materna, guitarra en mano. A lo largo de sus discos — entre ellos «Canto Zapoteca» —, se ha dado una misión: hacer vivir y transmitir la lengua y la cultura zapotecas, revisitando los grandes clásicos y creando sus propias composiciones.
Natalia Cruz, la voz del Istmo
La apodan «La Voz del Istmo», y no es casualidad. Nacida en 1982 en Asunción Ixtaltepec, Natalia Cruz es una de las intérpretes más representativas de la música tradicional istmeña. Orgullosa de sus raíces zapotecas, canta buena parte de su repertorio en diidxazá, el zapoteco de la planicie costera. Acompañada, entre otros, por la Banda La Istmeña, devuelve a los sones su timbre original. Más allá del escenario, pone su notoriedad al servicio de su comunidad: apoyo a los artesanos de su región, lucha contra la discriminación. Una voz, pero también un compromiso.
Las voces del Istmo en breve
Jesús «Chu» Rasgado (1907) : el gran compositor, autor del bolero «Naila».
Feliciano Carrasco (1972) : el cantautor que canta en zapoteco desde la adolescencia.
Natalia Cruz (1982) : «La Voz del Istmo», intérprete en diidxazá.
Hebert Rasgado : uno de los grandes intérpretes de los clásicos istmeños.
El punto en común : hacer vivir la lengua y la memoria zapotecas a través del canto.
De una generación a otra, el testigo se transmite — y la lengua sigue cantando.
Hebert Rasgado y los guardianes de la tradición
En torno a estas figuras gravitan muchos otros talentos. Hebert Rasgado, por ejemplo, se ha consolidado como uno de los grandes intérpretes de los clásicos del Istmo, llevando con su voz canciones que se han vuelto emblemáticas. A su lado, compositores, tríos, bandas y marimbistas perpetúan, cada uno a su manera, un patrimonio musical de una riqueza poco común. Porque la música istmeña no es obra de un solo artista: es una cadena de voces, tejida a lo largo de más de un siglo.
Una tradición que se transmite
De Chu Rasgado, nacido en 1907, a la joven generación de hoy, un mismo hilo une todas estas voces: el amor por la lengua y el deseo de transmitirla. Cada una, a su manera, demuestra que el zapoteco no pertenece al pasado — se canta, se baila y se reinventa todavía. Y mientras haya artistas que le presten su voz, la música del Istmo seguirá resonando, aquí y en otros lugares.
De los grandes mayores a los jóvenes talentos, las voces del Istmo forman un mismo coro, el de un pueblo que se niega a dejar callar su lengua.




Para recordar
De Jesús «Chu» Rasgado, compositor del clásico «Naila», a Feliciano Carrasco y Natalia Cruz, «La Voz del Istmo», las grandes voces del Istmo de Tehuantepec hacen vivir la lengua y la memoria zapotecas a través del canto. A lo largo de más de un siglo, forman una cadena ininterrumpida. Y tú, ¿qué voz te gustaría descubrir primero?
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