Tras un periplo de varios cientos de kilómetros, en camión y luego en avión, seis belugas originarias de Canadá nadan ya en su nuevo hogar, en Estados Unidos. Sacadas de las piscinas del antiguo parque Marineland, en Niagara Falls, llegaron sanas y salvas a Chicago y a San Antonio, al término de una operación de una magnitud inédita — y llevada a cabo con un cuidado notable.
Es la culminación de un largo culebrón. Desde el cierre de Marineland en 2024, la suerte de sus ballenas mantenía en vilo al país. El final del mes de julio de 2026 marcó un punto de inflexión: el primerísimo grupo de belugas abandonó sus piscinas para trasladarse a acuarios mejor equipados para cuidarlas.
Sacar con seguridad a seis cetáceos de varios metros, transportarlos por carretera y luego por aire: un reto logístico fuera de lo común, superado sin el menor incidente.

Una operación de una magnitud inédita
Trasladar una beluga no tiene nada de trivial. Cada animal fue primero sacado con delicadeza de su piscina mediante una eslinga, y luego instalado en un tanque especial a bordo de un camión. Un convoy, escoltado por la policía, llegó al aeropuerto en dos horas, antes de que las ballenas embarcaran en un Boeing 777. Los tanques de transporte eran lo bastante amplios como para permitir a estos gigantes — algunos miden cerca de cinco metros — flotar durante el viaje. Sobre todo, en ningún momento las belugas quedaron solas: veterinarios, especialistas en medicina acuática y cuidadores las acompañaron en cada etapa. Según el equipo de Marineland, todo se desarrolló mejor de lo previsto, sin incidentes de importancia.
Seis belugas, dos nuevos hogares
Cuatro de ellas — Sierra, Acadia, Osiris y Lillooet — se instalaron en el Shedd Aquarium de Chicago. Las otras dos, Bertie Botts y Frankie, tomaron rumbo al SeaWorld de San Antonio, en Texas. Buena noticia: ambos establecimientos albergan ya grupos de belugas de varias generaciones, lo que debería facilitar la adaptación de las recién llegadas. Nada más llegar, el martes por la mañana, los responsables indicaron que las seis ballenas se encontraban bien.
El traslado en breve
Cuándo : a finales del mes de julio de 2026.
Cuántas : seis belugas, primer grupo de un plan más amplio.
De dónde : el antiguo parque Marineland, en Niagara Falls, Ontario.
Hacia dónde : el Shedd Aquarium de Chicago y el SeaWorld de San Antonio.
Cómo : en camión, bajo escolta, y luego en avión, acompañadas de veterinarios.
Hace apenas unos meses, el futuro de estas ballenas era incierto. Hoy han vuelto a piscinas donde unos equipos velan por ellas.
¿Por qué este traslado?
Para entender la importancia de esta operación, hay que recordar el contexto. Cerrado al público desde 2024, Marineland ya no tenía medios para mantener a sus animales, cuyos cuidados dependían de unas donaciones que se habían vuelto insuficientes. Ante este callejón sin salida, se había instalado el temor a una eutanasia. Tras rechazar un proyecto de exportación a China, el gobierno canadiense aprobó finalmente, en junio de 2026, un acuerdo con un consorcio de acuarios estadounidenses y español para acoger a los cetáceos. El traslado de este primer grupo marca así el comienzo de un desenlace largamente esperado.
Un primer paso, y una reflexión
El camino no ha terminado: dos docenas de belugas y cuatro delfines deben aún abandonar Marineland en los próximos meses, con destino a Chicago, Atlanta, San Antonio, San Diego e incluso Valencia, en España. Este vasto rescate plantea también preguntas legítimas: algunos defensores de los animales habrían preferido ver a estas ballenas trasladadas a un santuario marino antes que a otros parques. El debate sobre el lugar de los cetáceos en cautividad sigue abierto. Pero, de momento, hay algo en lo que existe consenso: había que, ante todo, poner a estos animales a salvo, en manos de equipos experimentados. Y así ha sido para las seis primeras.
Un largo viaje, unos cuidadores entregados y una llegada sin contratiempos: para estas seis belugas comienza un nuevo capítulo — bajo buena guarda.
Para recordar
Seis belugas del antiguo parque Marineland fueron trasladadas con éxito a dos acuarios estadounidenses, en Chicago y en San Antonio, al término de una operación logística notable y llevada a cabo con gran cuidado. Un primer paso tranquilizador para estos animales largo tiempo amenazados, antes del traslado de una treintena de cetáceos más en los próximos meses.
La Touche | Una Mirada Positiva sobre el Mundo