Cuando surgió la oportunidad de enseñar en el extranjero, Gordon Zubyck no lo dudó ni un segundo. Actualmente ejerce como docente en los Países Bajos, llevando consigo todas las prácticas de enseñanza inclusiva que desarrolló a lo largo de su trayectoria profesional en distintas regiones de Canadá. Con los años, Gordon ha adquirido una valiosa experiencia sobre cómo crear entornos educativos verdaderamente inclusivos, donde cada estudiante pueda sentirse reconocido y valorado.

Uno de los primeros aprendizajes clave en su camino fue organizar al alumnado según sus intereses y niveles de habilidad, y no por género. En clases mixtas, la implementación de partidos con equipos reducidos permite a los estudiantes elegir su nivel de competitividad, lo que favorece una mayor participación y compromiso por parte de todos.
El siguiente paso en su enfoque inclusivo fue replantear el uso del gimnasio durante la hora del almuerzo. En lugar de ofrecer un espacio libre que solía atraer principalmente a estudiantes con habilidades atléticas tradicionales —en su mayoría chicos—, Gordon comenzó a proponer actividades guiadas con distintos niveles de dificultad. Esta estructura más clara permitió que más chicas se sintieran seguras y motivadas para participar, al saber exactamente qué se esperaba de ellas.
Gordon también presta especial atención al lenguaje que utiliza en sus clases, asegurándose de emplear siempre términos inclusivos. Para él, el género nunca debería ser el factor que defina a un estudiante. Al contrario, considera fundamental que el profesorado se enfoque en las capacidades, intereses y potencial de cada persona.

Durante el contexto particular de la pandemia, Gordon supo adaptar sus métodos para maximizar el aprendizaje. Introdujo actividades basadas en juegos por zonas, lo que permitió respetar el distanciamiento físico y, al mismo tiempo, ofrecer espacios claramente definidos. Este enfoque brindó a los estudiantes el tiempo y la libertad necesarios para reflexionar sobre sus movimientos, analizar lo que observaban y aplicar sus conocimientos sin miedo al error. El resultado fue una participación equitativa y experiencias de aprendizaje enriquecedoras para todos.
Finalmente, Gordon amplió su repertorio incorporando actividades como la danza y la gimnasia. Al ir más allá de los deportes tradicionales en las clases de educación física, los estudiantes con menos habilidades atléticas se sienten más cómodos al intentar nuevas experiencias, mientras que aquellos con mayor destreza son invitados a salir de su zona de confort. Gordon recomienda este enfoque como una manera estimulante y efectiva de fortalecer la alfabetización física del alumnado.



