Giménez ingresó al terreno de juego en el minuto 85, sustituyendo a Henry Martín, y apenas tres minutos después anotó el gol de la victoria.
El pasado fin de semana, México se coronó campeón de la Copa Oro tras vencer por 1-0 a un aguerrido equipo de Panamá. En este prestigioso torneo de la Concacaf, que reúne a los mejores equipos de América del Norte, Central y el Caribe, México brilló y Santi Giménez se convirtió en el héroe del partido.
Es importante resaltar que Giménez se formó en las filas de Cruz Azul, club en el que también jugó su padre, el argentino Chaco Giménez. Santi, un joven prodigio, lleva con orgullo la camiseta de México y actualmente juega en el Feyenoord de la Eredivisie, la máxima categoría del fútbol neerlandés.
Tan solo tres minutos después de ingresar al campo, Giménez cambió el curso del partido. Recibió un pase preciso de Orbelín Pineda, se enfrentó a la defensa panameña, ejecutó un potente disparo que se coló por el costado izquierdo del arquero, y así le dio la victoria a México en el minuto 88, asegurando así su noveno título en la Copa Oro.
Esta final representó la tercera ocasión en que Panamá llegó a la instancia decisiva, lo cual demuestra el crecimiento del fútbol panameño. El encuentro fue de una intensidad desbordante, con los mexicanos buscando revancha tras su derrota en la final del año anterior, y los panameños anhelando alcanzar su primer título en esta competencia.
Giménez ingresó al terreno de juego en el minuto 85, sustituyendo a Henry Martín, y apenas tres minutos después anotó el gol de la victoria. Su disparo con pierna izquierda superó al portero Orlando Mosquera y desató la euforia en el SoFi Stadium, donde se congregaron cerca de 73,000 espectadores, en su mayoría fervientes seguidores de México.
Es lamentable destacar que el país anfitrión, Estados Unidos, fue eliminado en la semifinal precisamente por Panamá en una tanda de penales. No obstante, el ambiente festivo y la emoción en la final entre México y Panamá elevaron el nivel de la competencia y dejaron una huella imborrable en la historia de la Copa Oro.
Qi – SNP



