Cuando termina la fase de grupos, el Mundial 2026 ya ha cumplido sus promesas: récords por todas partes, países pequeños que desafían a los gigantes y un fervor intacto. Pequeño repaso a un Mundial fuera de lo común.
Es el Mundial más grande de la historia, y se nota. Desde el pitido inicial del 11 de junio, 48 selecciones se disputan 104 partidos en 16 ciudades repartidas por tres países — Estados Unidos, Canadá y México. Pero, más allá de las cifras vertiginosas, son las historias humanas las que ya están marcando la memoria.

Un formato ampliado era la promesa de más sorpresas. Por una vez, la promesa se cumplió.
Un Mundial XXL
El cambio de escala es histórico. Con dieciséis selecciones más que en Catar 2022, el torneo pasó de 64 a 104 partidos, y se extiende a lo largo de 39 días. Por primera vez desde la creación de la prueba, en 1930, tres países la organizan juntos. Y, sobre todo, cuatro naciones descubren el Mundial: Cabo Verde, Curazao, Jordania y Uzbekistán. Ese formato ampliado, durante mucho tiempo criticado, ofreció lo que se esperaba de él: diversidad, naciones emergentes y una competición verdaderamente mundial.

El Mundial 2026 en cifras
| 48 selecciones | el Mundial más grande jamás organizado |
| 104 partidos | en 16 ciudades y 3 países anfitriones — una gran primicia |
| 4 debutantes | Cabo Verde, Curazao, Jordania y Uzbekistán descubren el Mundial |
| 3,5 M | el récord de asistencia (1994) que la FIFA está a punto de batir |
Los pequeños que se hacen grandes
Es, sin duda, la sorpresa más bonita de este torneo. Cabo Verde, archipiélago de poco más de 500 000 habitantes, logró su clasificación para los octavos de final en su primerísima participación — una hazaña sonada para los «Tiburones Azules». En el mismo espíritu, Curazao, la nación más pequeña jamás clasificada (unos 156 000 habitantes), escribió la historia al arrancar el primer punto de su vida, gracias a un portero de 37 años, Eloy Room, y a sus quince paradas heroicas frente a Ecuador.

Incluso los demás debutantes existieron: Jordania y Uzbekistán demostraron que tenían su sitio a este nivel. Este Mundial será, con seguridad, aquel en que el fútbol se abrió un poco más al resto del mundo.
Un archipiélago de 500 000 habitantes en octavos, una isla de 156 000 almas que logra su primer punto: eso es lo que quedará de este Mundial.
Canadá, de fiesta en casa
Para el país anfitrión, la aventura empezó especialmente bien. Canadá dio un golpe de autoridad al imponerse 6-0 ante Catar, una de las victorias más amplias de esta fase de grupos. Impulsado por su público, el equipo confirmó las esperanzas nacidas en los últimos años y saboreó esas grandes citas que no tiene tan a menudo la ocasión de vivir en su propia tierra.

Espectáculo, goles y estrellas
En el plano de las grandes naciones, el espectáculo respondió. Francia sobrevoló su grupo con un pleno de victorias y un recital de Ousmane Dembélé frente a Noruega.

Marruecos confirmó su estatus de selección seductora, y las sorpresas no faltaron, como la de Suecia, autora de un sonado 5-1. Entre goleadas, remontadas y partidos llenos de giros, las redes temblaron por todas partes, ofreciendo a los espectadores noches generosas en emociones.

Gradas llenas y un fervor intacto
La asistencia también cumplió sus promesas. El partido inaugural entre México y Sudáfrica, en Ciudad de México, reunió a cerca de 81 000 espectadores, y la FIFA va camino de superar el récord acumulado de un Mundial, establecido… en Estados Unidos en 1994. De una ciudad a otra, decenas de nacionalidades se cruzan, cantan y celebran juntas — esa mezcla única que constituye, desde siempre, la magia del acontecimiento.

Y ahora, llegan los dieciseisavos
La fiesta no ha hecho más que empezar. A partir del 28 de junio se abre una ronda totalmente inédita, los dieciseisavos de final, consecuencia directa del formato ampliado. Las mejores selecciones — y algunos tapados que no tenían nada que perder — entran ahora en el gran baño de la eliminación directa, donde una noche puede cambiarlo todo. Si la fase de grupos fue tan rica, no queremos ni imaginar lo que nos reserva lo que viene.
Récords batidos, gigantes zarandeados, multitudes en éxtasis: a mitad de camino, este Mundial ya cumple todas sus promesas.
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