¿Y si se pudiera aspirar el CO2 directamente del aire… y luego transformarlo en piedra, para siempre? Esa es la audaz apuesta de Deep Sky, una empresa montrealesa a la vanguardia de una nueva forma de capturar el carbono. Una tecnología prometedora — aún emergente — que podría ayudar a Canadá a luchar contra el cambio climático.

Se habla mucho de reducir nuestras emisiones de gases de efecto invernadero. Pero ¿qué hacer con el CO2 ya presente en la atmósfera? A esa pregunta se enfrenta una nueva generación de tecnologías, con una idea tan sorprendente como ingeniosa: retirar el carbono del aire para encerrarlo, de forma duradera, en la roca.

Retirar el CO2 del aire y convertirlo en piedra: lo que parecía ciencia ficción toma forma en Canadá.

Aspirar el CO2 del aire

La primera etapa se llama captura directa del aire. El principio: grandes instalaciones hacen pasar el aire ambiente a través de filtros que extraen el dióxido de carbono. Al contrario que los métodos clásicos, estas máquinas no necesitan instalarse cerca de fábricas contaminantes — puesto que capturan el CO2 ya disperso en la atmósfera, pueden, en teoría, funcionar casi en cualquier lugar. Algunas empresas exploran incluso la captura directamente en el agua de los océanos. La empresa Deep Sky, por su parte, ha tomado una decisión original: en lugar de apostar por una sola tecnología, reúne las más prometedoras para desplegarlas a gran escala.

Transformar el CO2 en piedra

Pero capturar el CO2 no basta: hay que impedir que vuelva a la atmósfera. Ahí interviene un método fascinante: la mineralización. El CO2 se inyecta en profundidad en ciertas formaciones rocosas, donde reacciona con la roca y se transforma poco a poco en un sólido estable — en piedra. Una vez mineralizado, ya no puede escaparse. En diciembre de 2025, Deep Sky logró una primicia en Quebec: inyectar, en Thetford Mines, CO2 capturado del aire ambiente para almacenarlo de forma duradera bajo tierra. El subsuelo de la región, heredado de su pasado minero, resulta particularmente propicio para este proceso. Para desarrollar este enfoque, la empresa se asoció, entre otros, con Carbfix, un pionero islandés del almacenamiento mineral del carbono.

La captura de nueva generación en breve

  • La captura : extraer el CO2 directamente del aire (o del océano).

  • El almacenamiento : inyectarlo en la roca, donde se transforma en piedra.

  • La ventaja : una vez mineralizado, el carbono queda atrapado de forma duradera.

  • Dónde : una primicia lograda en Thetford Mines, en Quebec, a finales de 2025.

  • Quién : Deep Sky, una empresa montrealesa, con socios internacionales.

El verdadero desafío ya no es «¿se puede hacer?», sino «¿se puede hacer a muy gran escala?».

Quebec y Canadá a la vanguardia

Canadá cuenta con activos valiosos para este sector de futuro: una geología favorable e importantes recursos de energía renovable. Deep Sky prevé así varios sitios, tanto en Quebec como en Manitoba, y desarrolla un laboratorio de experimentación en Alberta. Con el tiempo, una gran instalación podría retirar de la atmósfera hasta 500 000 toneladas de CO2 al año — el equivalente, en absorción, a unos 25 millones de árboles. Cifras que dan la medida del potencial, en un momento en que Quebec estima que necesitará importantes capacidades de eliminación del carbono para alcanzar la neutralidad de carbono hacia mediados de siglo.

Una solución entre otras

¿Hay que ver en ello una solución milagrosa? Los expertos invitan al matiz. Estas tecnologías son aún costosas, ávidas de energía, y deberán superar un inmenso desafío: el del salto a muy gran escala. Sobre todo, no reemplazan la prioridad absoluta, que sigue siendo reducir nuestras emisiones en origen. La captura del carbono es un complemento, no un sustituto. Pero para las emisiones más difíciles de eliminar, disponer de un medio para retirar de forma duradera el CO2 del aire podría resultar valioso. Una pieza más, entre otras, del gran rompecabezas climático.

Aspirar el carbono y transformarlo en piedra: la idea es espectacular, y Canadá desempeña en ella un papel pionero. Queda por convertirla en una solución accesible y masiva. Mientras tanto, la innovación sigue avanzando.

Para recordar

Capturar el CO2 «de otra forma» es retirarlo directamente del aire para transformarlo en piedra bajo tierra, donde queda atrapado de forma duradera. La empresa montrealesa Deep Sky logró una primicia de este tipo en Quebec a finales de 2025. Prometedora, esta tecnología sigue siendo costosa y complementaria a la reducción de las emisiones. Y tú, ¿crees en el potencial de la captura de carbono?

Este artículo presenta una innovación a título informativo. La tecnología de captura y almacenamiento del carbono aún está en desarrollo; su eficacia a gran escala dependerá de numerosos factores, entre ellos su coste y su suministro de energía limpia.

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