Durante décadas, Montreal, la ciudad francófona de América se ha vestido de blanco. Su objetivo siempre fue mostrarse al mundo como una de las ciudades precursoras de su cultura y sus tradiciones.
Durante el invierno, las calles de esta urbe se transforman en inmensas pistas de patinaje, pues es muy difícil de caminar, y los residentes se transforman en osos invernaderos: esperando a que la primavera llegue para sacar sus trapitos al sol.
Mientras que el invierno sigue su curso, en esta ciudad hay infinitos lugares que visitar. Uno de los que siempre me han impresionado es sin duda alguna es el viejo puerto de Montreal. En este lugar se encuentran todo tipo de actividades, un claro ejemplo es la tradicional Pesca en el hielo, actividad perfecta para los amantes del anzuelo. En el verano, este lugar forma parte del puerto de Montreal: es la entrada de miles de barcos turísticos.
“Desde hace muchas décadas, la pesca forma parte de nuestras tradiciones. Solo imagínese, estar en una cabaña y sacar peces de un orificio completamente congelado. Usted no podrá creer que está parado sobre un río congelado, y mucho menos se imaginará que a pesar de la temperatura aún existe vida en este río”, nos comparte Jean Desjardins, Presidente y fundador del proyecto Pesca de hielo, que a cada año se instalan a tan solo pasos del viejo Montreal.
Durante esta época, el río San Lorenzo se congela a más de 60 cm de espesor; lo más práctico, es que el lugar se encuentra a tan solo minutos del centro de la ciudad francófona.
Desafortunadamente, la pandemia ha forzado a comerciantes a reducir el número de visitantes e incluso muchos han cerrado, pero actividades como estas siguen vivas y reorganizándose en espera de que la vida turística retome su curso.
“Yo estoy aquí dos o tres veces por semana. No me gusta comerme el pez, pero como me encanta la pesca. Los atrapo y los vuelo a lanzar al río”, nos compartió Nancy Stevens, con quien tuvimos la oportunidad de conversar unos minutos.
Hay que tomar muy en cuenta que en estos lugares, la temperatura varía entre -20 a -30 grados centígrados, mientras que el río San Lorenzo corre a 20 km/h. Pero no se preocupe, si usted tiene la oportunidad y suerte de conocer esta actividad, los organizadores cuentan con todo lo necesario para sentirse en seguridad.
Esperemos que esta aldea urbana abra sus puertas a su máxima capacidad y usted pueda vivir una experiencia extraordinaria.
Qi – Reportaje especial – SNP
