Icono del sitio La Touche

Pepenadores del primer mundo

A pesar de que Canadá es un país vasto y rico, no siempre puede ofrecer estabilidad a sus ciudadanos. Los precios de la canasta básica son exuberantes que no todos pueden comprar, sobre todo los estudiantes. Estos cuentan con pocos recursos y para ellos es difícil adquirir ciertos productos. La alternativa, es alimentarse de los restos de la basura.

Soy estudiante y como casi la mayoría, no tengo dinero. Busco en la basura para satisfacer mis necesidades, es más viable recoger en los desperdicios. Me gusta buscar en la basura para obtener la mayoría de los alimentos y comprar lo menos posible, es dar y recibir, nos comenta un estudiante que prefiere no decir su nombre. 

Cada año miles de productos de toda clase vienen del extranjero. Afortunadamente para los estudiantes, muchos de estos se encuentran en la basura. Para ellos, todo lo que se encuentra en los restos se convierten en un tesoro abandonado. 

José Cornelio Coral Estrada, vendedor mexicano que trabaja año con año en el mercado Jean-Talon de la ciudad de Montreal, nos comparte que todos los días hace una bolsa con desperdicios para dársela a personas de tercera edad, estudiantes y personas con bajos recursos.

“Busco en la basura con el objetivo de reducir al máximo el desperdicio, para mí es menos costoso. Lo que se encuentra en los desechos esta en buen estado y además maduro: por ejemplo, puedo encontrar un mango en su mejor punto. Soy estudiante de agronomía, y en la universidad aprendo a aumentar la producción agrícola, pero al mismo tiempo veo el desperdicio masivo que se lleva a cabo.” Nos cuenta Berthier

En una entrevista con la escritora y nutricionista Catherine Lefebvre, nos comparte que el desperdicio de alimentos empieza en los cultivos. Es un largo proceso de selección: pasan por los agricultores, después por los supermercados y finalmente por el consumidor. Para mí, la gente que recoge la comida de la basura, es una buena manera de disminuir el porcentaje de desechos gastronómicos. 

Para otros, el compromiso no se estanca solamente en la recuperación individual, va más allá. Los alimentos recuperados sirven también para educar a miles y miles de estudiantes.

Por ejemplo para Jean-François Archambault, quien fungió como Director General de La Tablée des chefs, escuela de gastronomía, menciona que ellos forman a miles de jóvenes, en Quebec, para desarrollar habilidades y conocimientos culinarios necesarios con el objetivo de poder comer y alimentar a sus familias.

Y es que según un estudio realizado en la Universidad de McGill, un consumidor desperdicia un 40 % de alimentos, lo que por año significa más de 180 kilos de comida perdida, y la mayoría de estos desperdicios, provienen de basuras familiares. Una parte de estos alimentos van a la composta, pero a menudo, terminan en las alcantarillas.

En este país, cada año, se desperdician más de 13 millares de dólares canadienses en alimentos desechados, esto representa más de 6 millones de toneladas de comida. Y según estadísticas de Canadá, estas cifras van en aumento y contraparte, un poco más del 9 % de su población vive en la pobreza.

Qi – Reportaje especial – SNP

¿Le resultó útil este artículo?
👍 0 · 👎 0 · 0 opiniones
Salir de la versión móvil