Desde el primer latté en la 117 en Prévost hasta hoy en el 485 Boulevard des Laurentides, Piedmont, QC J0R 1K0. Merci La Vie se ha convertido en un lugar imprescindible en los Laurentinos y en Quebec.
Todavía me acuerdo, cuando me mudé a las Laurentides, iba a saborear mi pequeño latté en su primer local, situado sobre la 117 en Prévost. Albert y Johanne, los propietarios, trabajaban sin descanso para construir las sólidas bases de su restaurante. Fue una época intensa para Albert y Johanne.
La verdad, el tiempo pasa rápido, como una estrella fugaz. Hoy, Merci La Vie está en Prévost, a pocos metros de la carretera 117, rodeado de paisajes magníficos: huertos, arces, colinas, ciclovías y, sobre todo… clientes que vienen de todas partes del mundo.
Hoy, Merci La Vie se ha convertido en una verdadera referencia, no solo en las Laurentides sino también en todo Quebec. Su gastronomía, su panadería y sus bebidas son reconocidas por su firma y su toque de autenticidad. También son Albert, Johanne y su equipo quienes marcan la diferencia: siempre presentes para atenderte con una sonrisa y para explicar cada ingrediente de sus platos.
En cuanto cruzas la puerta, el olor del pan caliente recién salido del horno se mezcla con el aroma del café recién molido… un perfume único que te recibe y te hace sentir inmediatamente en casa.
Merci La Vie no es solo un restaurante. Es un lugar familiar, cálido, donde se expresa una autonomía culinaria en todos los niveles. Cocinan con productos de aquí, productos de Quebec, y eso se siente, eso hace bien. Son platos únicos, una gastronomía que sabe a mundo.
Aquí no se viene solo a comer: se viene a compartir un momento, a intercambiar una sonrisa y a sentirse parte de una gran familia.
Para mí, este café-resto es un verdadero descubrimiento en todos los niveles. Albert y Johanne son personas extraordinarias, que nos hacen viajar a través de su gastronomía, creando platos únicos y originales, platos de aquí, de Quebec…
¿Conoces Merci La Vie? Si la respuesta es no… oufff, te estás perdiendo algo extraordinario. En todo caso, ¿nos vemos allá? Para un café, una viennoiserie o quizá hasta para una Pita Oaxaca...
Enrique García | SNP
