Karen McInnes está convencida de algo fundamental: la actividad física va mucho más allá del simple ejercicio. Para ella, desempeña un papel clave en el desarrollo de la confianza en uno mismo, la audacia y la capacidad de las jóvenes para salir de su zona de confort. Docente apasionada de educación física en Canadá, Karen ha transformado su visión en acciones concretas dentro de su escuela secundaria.
Ante una realidad preocupante —la disminución de inscripciones y del compromiso de las estudiantes en los cursos tradicionales de educación física— Karen decidió actuar. Así nacieron los cursos de acondicionamiento físico exclusivamente para chicas, con un objetivo claro: fomentar hábitos de vida activos y sostenibles a largo plazo.
Crear un entorno seguro y de apoyo
Desde el primer día de clase, Karen establece un clima de confianza. Su enfoque se basa en un entorno seguro, inclusivo y libre de juicios, donde cada alumna se siente cómoda para intentar cosas nuevas, equivocarse y avanzar a su propio ritmo. Este ambiente positivo permite a las jóvenes atreverse más, descubrir nuevas capacidades y construir una relación saludable con la actividad física.
La opción de ofrecer clases solo para chicas resultó ser un verdadero éxito. No solo generó un gran interés, sino que también provocó un aumento significativo en las inscripciones y en la participación activa. Las estudiantes se involucran más, muestran mayor perseverancia y desarrollan una actitud mucho más positiva hacia el deporte y el movimiento.
Ir más allá de los muros de la escuela
Consciente de que la escuela es solo una etapa, Karen desea sobre todo que sus alumnas mantengan un estilo de vida activo a lo largo de sus vidas. Para lograrlo, las acompaña fuera del entorno escolar organizando visitas a centros comunitarios de acondicionamiento físico. Allí, las estudiantes descubren distintas actividades, aprenden cómo inscribirse como miembros, a orientarse en los vestuarios y a utilizar los equipos de forma segura.
Esta familiarización con nuevos espacios marca una gran diferencia. Karen ha observado que las alumnas que se sienten cómodas en estos entornos desarrollan una motivación más fuerte y duradera para mantenerse activas, incluso después de terminar la escuela secundaria.
Estrategias simples para entornos más inclusivos
A partir de su experiencia, Karen McInnes anima a las escuelas a adoptar estrategias concretas para hacer que la educación física sea más inclusiva:
- Ofrecer, cuando sea posible, clases no mixtas para responder a las necesidades específicas de ciertas estudiantes;
- Proponer una diversidad de cursos, como acondicionamiento físico, educación al aire libre, entrenamiento independiente o clases centradas en un deporte específico;
- Escuchar las inquietudes de las alumnas y adaptar las actividades y los cursos en consecuencia.
Los resultados hablan por sí solos. Karen observa una mejora notable en el nivel de esfuerzo, la capacidad de aprendizaje y la actitud general de sus estudiantes, a menudo muy superior a la observada en las clases mixtas tradicionales.
Una iniciativa inspiradora que merece ser destacada
La historia de Karen McInnes demuestra cómo un enfoque humano e inclusivo puede transformar la experiencia escolar de las jóvenes. Al reforzar su confianza y brindarles las herramientas necesarias para mantenerse activas toda la vida, contribuye a formar una generación más fuerte, segura y saludable. Una iniciativa canadiense inspiradora que merece ser reconocida y compartida.
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