Hubo que esperar hasta el último minuto. Gracias a un gol de su capitán Stephen Eustáquio en el tiempo añadido, Canadá venció a Sudáfrica (1-0) y logró la primera clasificación de su historia para los octavos de final de un Mundial.
Era el primerísimo partido de eliminación directa de este Mundial 2026, el domingo por la noche, en el SoFi Stadium de Los Ángeles. Dos selecciones que descubrían esta fase del torneo — Canadá en su tercer Mundial, Sudáfrica en el cuarto — y que nunca habían alcanzado las rondas finales. La tensión estaba, pues, por las nubes, y el cerrojo resultó, durante mucho tiempo, imposible de abrir.

En el minuto 90+2, cuando todos veían ya la prórroga, el capitán lo cambió todo de un disparo.
Un partido cerrado, un desenlace sobre la bocina
Durante 90 minutos, el guion se repitió: Canadá empujaba, Sudáfrica resistía. Los «Bafana Bafana», sólidos y bien organizados, tuvieron más el balón (58 % de posesión), pero fue Canadá quien generó las mejores ocasiones — 14 disparos, 7 de ellos a puerta, frente a solo 6 intentos sudafricanos. Durante mucho tiempo, el portero Ronwen Williams sostuvo a los suyos, encadenando atajadas decisivas.

Cuando la prórroga parecía inevitable, la suerte cambió en el tiempo añadido. Tras un centro de Niko Sigur mal despejado por la defensa, Stephen Eustáquio controló de pecho y mandó un disparo preciso al palo opuesto (90+2). Una liberación. El capitán acababa de marcar uno de los goles más importantes de la historia del fútbol canadiense.

Sudáfrica 0 – 1 Canadá
| 90+2 | El gol de la victoria de Stephen Eustáquio, el capitán canadiense |
| 14 disparos | Intentados por Canadá (7 a puerta), frente a 6 de Sudáfrica |
| 1.ª vez | Que Canadá alcanza los octavos de final de un Mundial |
| 4 julio | Próxima cita, en octavos, en Houston, ante Países Bajos o Marruecos |
Un capitán a la altura
Más allá del resultado, fue el hombre del momento quien marcó la diferencia. Al liberar a los suyos en el tiempo añadido, Stephen Eustáquio se vistió de salvador — y quiso compartir ese instante con todo el grupo. «Es un gol increíble, pero cuando disparé, tuve la sensación de que todos disparaban conmigo», confesó tras el encuentro, fiel al espíritu colectivo que impulsa a este equipo desde el inicio del torneo.
El partido también dejó un guiño a la historia: al entrar al campo, Alphonso Davies se convirtió en el jugador número 1000 en pisar el césped de este Mundial 2026. Un recordatorio de que esta selección canadiense, impulsada por una generación talentosa, va escribiendo poco a poco su propia leyenda.
«Cuando disparé, tuve la sensación de que todos disparaban conmigo.»
Y ahora, los octavos de final
Canadá no tiene tiempo de saborearlo demasiado. El país anfitrión conocerá a su próximo rival al término de otro choque: serán Países Bajos o Marruecos, el sábado próximo en Houston, para unos octavos de muy distinto calibre. Pero poco importa el adversario: por primera vez en su historia, Canadá figura entre las dieciséis últimas naciones del planeta. Y en su propia tierra, el sueño continúa.

Un partido largamente cerrado, un destello al final, y toda una nación que sigue soñando. También es eso la magia de un Mundial en casa.
La Touche | Una Mirada Positiva sobre el Mundo



